Recuerdo cómo empezó mi afición a los juegos de mesa hace cerca de 10 años. Un día estaba en Twitter y una amiga puso un enlace de un análisis de Mansiones de la Locura en La BSK. Me metí y empecé a ver reseña tras reseña hasta que se convirtió en una obsesión. Todos los días me metía y leía miles de posts hablando de juegos. Y yo quería tenerlos todos.

Anteriormente había jugado juegos como Catán en la universidad pero tampoco me volvía loco y de pequeño había jugado a Heroquest y Cruzada estelar pero nunca pensé que los juegos de mesa podrían ser divertidos para adultos.

Me encanta todo el proceso: la investigación de qué juego comprar, aprender las reglas, destroquelar todos los componentes, revisar qué hicimos mal en las partidas al día siguiente… Pero al final de lo que más disfrutaba era de quedar con los amigos en casa y pasarnos toda la noche jugando.

No concebía los juegos de mesa sin gente. A ver, que todos los juegos que he tenido en mi vida, si tenían la opción de jugar en solitario, los he jugado solo alguna vez. Aunque sólo fuera para aprender reglas y estrenar el juego sin tener que esperar a quedar con gente. Pero al final, si tenía una tarde libre forever alone, antes me ponía a ver la tele o jugar videojuegos que a jugar juegos de mesa en solitario.

Una pausa forzada

Así hasta que me fui a vivir a otro continente hace casi 6 años. Tuve que vender toda mi colección de juegos y dejé la afición aparcada. Tengo unos pocos juegos pero no tengo amigos que les guste jugar. Y probé a irme a jugar a una tienda friki y bueno… Dejémoslo en que en este país, los frikis son frikis de verdad.

Por eso siempre he intentado que tuvieran alguna opción de jugar en solitario sabiendo que iba a estar difícil jugarlos de otra manera. Aun así, con el nacimiento de mis hijos, los he jugado poco o nada. Y así han pasado los años, los juegos siguen en sus estanterías y yo sin jugar.

Hasta que justo hace un año leí sobre el juego 7th Continent y que era la última oportunidad de comprarlo en su edición Kickstarter. Lo compré, lo probé un par de noches y lo guardé. No lo seguí jugando por falta de tiempo pero ahora lo he retomado y estoy enganchado.

Para quien no lo conozcáis, me gustaría hacer una reseña pronto, pero viene a ser un juego de mesa que es como uno de aquellos libros de “Elige tu propia aventura” que leíamos de pequeños.

Ventajas de los juegos de mesa en solitario

  • No necesitas un grupo de juego. Para jugar juegos de mesa normalmente primero necesitas encontrar el tiempo para jugar (con transporte incluido), gente con la que jugar, un sitio donde jugar, etc… A veces es complicado tener todo eso, como es mi caso ahora.
  • Siguen siendo juegos de mesa. Como decía, me encanta todo el proceso en torno a los juegos de mesa. La investigación, aprender reglas, tocar componentes… Es algo que los videojuegos no pueden imitar. Y todo se mantiene, salvo el aspecto social de los juegos de mesa.

¿Qué valoro más de un juego de mesa en solitario?

  • Una historia con un modo campaña, que pueda dejar de jugar un día y continuar con la historia al día siguiente. Por ejemplo, en Robinson Crusoe: Aventuras en la isla maldita puedes crearte tu propia historia, más o menos, pero cuando recoges el juego se acabó. Si quieres jugar al día siguiente será una partida nueva y da igual lo que hicieras el día anterior. Es jugable, pero engancha menos.
  • Duración reducida de partidas. La duración máxima que le puedo echar a un juego en solitario es de 2 horas. Y ya es mucho. Jugar un Arkham Horror de 4 horas no es algo que pueda hacer de forma continuada. Por esto, la preparación y tiempo de recogida tienen que ser mínimos. Si veo que tengo un hueco de una hora no puedo estar 20 minutos montando el tablero y 20 para recogerlo.

Buscando más información estoy viendo que los juegos con fuerte carga narrativa y que se puedan jugar en solitario están en pleno auge. Incluso juegos de rol en solitario. Y esto me ha animado a volver a intentarlo y me gustaría ser más constante.

Quiero volver a jugar a juegos de mesa, y aunque ahora mismo no pueda jugarlos con más gente, por lo menos podré seguir disfrutando de ellos. Tengo ya unos cuantos que puedo jugar. Y mientras tanto espero que algunas cajitas amarillas de Haba que tengo por casa me ayuden a sembrar la pasión por esta afición en mis retoños.

Categorías: Juegos de mesa

Juan Carlos Peñalver

Soy un ingeniero informático que cuando acaba de currar le gusta seguir en el ordenador y probar algún que otro videojuego. Pero, si puedo juntarme con amigos, lo que más me gusta son los juegos de mesa, de todo tipo, desde los más sencillos a los más sesudos. A veces hago de Bestia o el Rey Tritón para lograr que mi hija recoja los juguetes.

2 comentarios

The 7th Continent: Nunca había jugado nada parecido - No soy tu padre · julio 16, 2020 a las 1:51 pm

[…] Sólo he jugado la primera maldición, Voracious Goddess, pero tengo muchas ganas de continuar jugando las demás. The 7th Continent es un juego que me ha gustado mucho. Tanto que es el juego que me ha devuelto la ilusión de jugar a juegos de mesa después de una temporada en blanco, aunque sea en solitario. […]

The 7th Continent: Nunca había jugado nada parecido - El Automa · agosto 9, 2020 a las 4:53 am

[…] Sólo he jugado la primera maldición, Voracious Goddess, pero tengo muchas ganas de continuar jugando las demás. The 7th Continent es un juego que me ha gustado mucho. Tanto que es el juego que me ha devuelto la ilusión de jugar a juegos de mesa después de una temporada en blanco, aunque sea en solitario. […]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *